Tu página carga rápido, se ve bonita y los clientes te compran. Entonces, ¿de qué seguridad hablamos?
Hace poco, una empresa mexicana de manufactura estuvo a punto de perder a un cliente enorme por algo que ni sabían que tenían mal. Antes de firmar, ese cliente mandó a “revisar” el sitio del proveedor con una herramienta de seguridad y le puso calificación C. Para ellos, menos de A no pasaba el filtro. Lo curioso: el sitio funcionaba perfecto, nadie los había hackeado, y aun así estaban reprobando un examen que ni sabían que presentaban.
Si tienes un negocio con sitio web, esto te interesa. Te lo explico como si fuéramos vecinos platicando.
Tu sitio es como una casa
Puede verse hermosa por fuera y tener varias puertas sin seguro. No significa que ya entró un ladrón; significa que están abiertas, esperando a que alguien lo intente. La seguridad web es revisar que todas esas puertas estén bien cerradas. Y cuando un cliente grande te evalúa, manda a un inspector a checar justo eso.
Las tres puertas que casi nadie cierra
El candado viejo. ¿Ves el candadito junto a la dirección de una página? Significa que la comunicación va protegida. Pero tiene versiones, y muchos sitios usan modelos viejos que ya se sabe cómo forzar, como una chapa antigua. El candado ahí está, pero no sirve. Cambiarlo por uno moderno suele ser rápido y pesa mucho en cualquier evaluación.
Tu correo, usado por estafadores. Sin ciertas protecciones, cualquiera puede mandar un correo que parezca venir de tu empresa: “De: tu empresa. Cambiamos de cuenta bancaria, deposita aquí.” El cliente confía porque ve tu nombre, y el fraude se hace a tu costa. Hay protecciones que evitan esto y casi ningún negocio pequeño las tiene puestas.
El examen que no sabías que presentabas. Las empresas grandes ya no confían en tu palabra: le ponen una calificación de seguridad a tu sitio, de la A a la F, como en la escuela. Si sacas A, pasas. Si sacas C o menos, muchos ni te contestan… y nadie te avisa que reprobaste. El trato simplemente “no se dio”. Y esto ya no es solo de multinacionales; si le vendes a otras empresas, es cuestión de tiempo.
3 cosas que puedes revisar hoy, sin ser técnico
- ¿Aparece el candado en tu sitio? Si dice “No seguro”, tienes un problema de entrada.
- ¿Tu sitio abre igual sin el candado? Escribe tu dirección con “http://” (sin la s). Si te deja entrar así, es una puerta abierta.
- ¿Alguien revisa tu seguridad, o solo que “se vea bien”? Diseño y seguridad son cosas distintas, y casi todos se enfocan en lo primero.
Que quede claro: esto no significa que ya te hackearon
Quiere decir que hay puertas sin seguro. De lo que se trata es de cerrarlas antes de que alguien lo intente, y antes de que te cuesten un cliente. Lo bueno: la mayoría de estos arreglos son más rápidos y baratos de lo que imaginas. Pasar de reprobado a A suele ser cuestión de ajustes bien hechos, no de rehacer tu sitio.
Si te quedó la duda de “¿y cómo estará el mío?”, esa duda ya es razón para revisarlo. Escríbeme y le echamos un ojo, sin compromiso.